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5 maneras de empezar una conversación

Existen varias formas de empezar una conversación con una chica. Puedes ser completamente directo y decirle que te gusta, preguntarle su opinión sobre un tema o simplemente hacer de cuenta que son amigos de hace tiempo y hablar así no más. Existen 5 formas básicas de ejecutar una aproximación, desde las más sencillas y con bajo riesgo a la más directa. Solamente tú y tu experiencia determinarán cuál es la más efectiva.

1. Funcional

Son los openers más sencillos y con menor riesgo que existen. Están asociados a preguntas que cualquiera podría responder en un contexto normal: “¿Tienes un encendedor?”, “¿Sabes cómo puedo llegar a X lugar/ restaurante?”. En ese sentido son perfectos para hacer abordajes durante el día: en una cafetería, la fila de un banco, en la parada del bus, etc.

Es muy fácil utilizarlos porque las mujeres en general reaccionan de una manera confiada, pero tienen el ligero inconveniente de que hacen complicada la fase de Transición porque implican respuestas simples. Para evitar estancarte necesitarás tener desarrolladas ciertas habilidades conversacionales y/o usar una rutina inmediatamente después.

Si eres tímido te recomiendo que empieces por este tipo de aproximaciones. La razón es que el rechazo es casi nulo y conforme ganes confianza podrás intentar otros openers o cambiar de fase.

2. Opinión

Preguntarle a una mujer que piensa acerca de un tema o una situación específica es un buen comienzo. Te permite descifrar formas de pensar, actitudes, personalidad y crea un ambiente relajado. Ten en cuenta al menos tres elementos:

Un tema interesante: Si le preguntas qué piensa acerca de la rivalidad política entre dos candidatos difícilmente vas a recibir algo de atención. Los mejores temas son aquellos que tengan que ver con las relaciones afectivas, citas, diferencias de género, etc. Funcionan porque tienen un marco emocional en el que las mujeres disfrutan involucrarse.
Sé espontáneo: La mejor pregunta que le puedes hacer es aquella que realmente te cause curiosidad. Irónicamente, entre más te esfuerces por parecer espontáneo menos probabilidades tendrás de serlo.
Evita las respuestas obvias: Los monosílabos como “sí” o “no” son indicadores de que la pregunta es demasiado simple o que ella no está interesada. Si ella tiene que explicar su respuesta podrás responder y seguir el hilo del diálogo fácilmente.

Usa preguntas como:

“La novia de una amigo está pensando en hacerse un implante de senos para su cumpleaños. No creo que a él le guste mucho la idea. ¿Tú que opinas?”
“Mi amigo acaba de terminar su relación de dos años con su novia, ¿cuánto tiempo crees que el deba esperar para comenzar a salir con otra persona?”.
“Quiénes son más mentirosos, ¿los hombres o las mujeres?”

Son apenas unos cuantos ejemplos para que comprendas la estructura del opener. Crea, imagina y prueba preguntas que te parezcan interesantes.

3. Circunstancial

A veces el entorno en sí te proporciona las mejores pistas. Supongamos que estás en el metro con una chica al lado y de repente aparece un conejo rosado de 2 metros de altura, lo menos que puedes hacer es decirle “Definitivamente tengo que dejar de beber”. A esto se le denomina “floppsy” (la denominación es lo de menos), y en general alude a esa clase de eventos que invitan al diálogo de manera inmediata (como un accidente de tránsito).

Eventos así son realmente esporádicos, así que tienes que estar atento a cualquier oportunidad. En un bar tú puedes lanzar un opener cuando te acerques a la barra a pedir algo y ves a una fémina con un cocktail interesante. “¿Qué estas tomando?” es una pregunta lógica y natural. Lo contrario sería que cruzaras toda la disco hasta llegar a ella y le dijeras: “Tus zapatos son geniales”. Eso no tiene nada de espontáneo y estarás demostrando tu interés de una manera muy obvia.

Si eres bueno improvisando úsalos regularmente. A mí me han parecido los más efectivos porque algunas rutinas chocan con mi juego interno, así que con el tiempo opté por empezar interacciones basado en cualquier objeto que me llamara la atención en el entorno (o en ella). Tardé algún tiempo, pero me di cuenta de que era la mejor forma de mostrar espontaneidad y dirigir la conversación de manera coherente.

4. Sin opener

Sin rutinas, ni material enlatado, ni nada por el estilo. Simplemente te acercas a ellas y comienzas a hablar como si fueran viejos amigos. Sé consciente de que la reacción natural de cualquier persona en este caso sería pensar: “¿Por qué carajos me está hablando a mí?”, por lo que las probabilidades de que la respuesta sea igualmente afable comienzan a reducirse.

Eventos particulares como la fiesta de un amigo o un ambiente donde todos se muestran muy amigables son ideales para este tipo de apertura. Si eres bien recibido, estarás mostrando valores como la seguridad en ti mismo y la sociabilidad, pasando automáticamente a la fase de Atracción.

5. Directo

“Me gustas. Quiero conocerte”, “Eres muy atractiva”, “Tú eres la chica a la que quería conocer hoy”. Son la última forma que te recomiendo empezar una conversación por el hecho de que es definitivamente la más arriesgada.

Confianza y un lenguaje corporal sólido son los recursos indispensables para hacer esta clase de abordajes, además de que tienes que proyectar una personalidad lo suficientemente interesante como para que ella efectivamente quiera conocerte. No son imposibles, pero teniendo en cuenta la exposición al rechazo a la que te enfrentas, te recomendaría usar una entrada más neutral.

Además de la frase que usas para empezar, hay otros elementos importantes como los interruptores, los limitadores temporales, el tono de la voz, etc. En el siguiente post veremos algunos de estos factores para que perfecciones tu apertura.

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