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El Gato y el Cordel

A veces las mujeres se comportan de una manera tan impredecible que simplemente dejan a más de uno sin entender que está sucediendo. Por un momento la chica con la que sales se muestra interesada en ti, te busca y es muy fácil conseguir una cita con ella, pero de un día para otro pareciera que no eres nadie en su vida y te ignora por completo.

¿Qué pasó aquí? Para explicar esta clase de comportamientos acudo a una metáfora muy popular que es la del gato y el cordel.

El gato juega cuando no tiene el cordel

Ponle un cordel o un juguete cualquiera a un gato. Mientras no lo tenga hará todo lo posible por obtenerlo: te perseguirá, saltará y nunca lo perderá de vista. Su instinto felino lo mantendrá enfocado en ese reto. Sabe que puede obtenerlo (no es un objeto imposible) pero tendrá que esforzarse y entrar en “modo cacería” para alcanzarlo.

La mente humana opera del mismo modo: nos encantan los objetos, personas y cargos que implican un desafío para nuestras habilidades. Cuando una mujer atractiva tiene al frente a un hombre, sabe que no tiene más que chasquear los dedos para someterlo a su voluntad, pero algo diferente ocurre cuando el hombre en cuestión es un seductor.

Un tipo normal se entregaría fácilmente, pero el seductor es una incógnita. Cuando proyectas un carácter firme, la molestas y le das señales contradictorias, comienzas a hacer que ella se sienta interesada. Por un lado te muestras atraído hacia ella (alcanzable), pero por otra parte le haces saber que no eres un tipo fácil y ella también tendrá que poner de su parte para ganarse tu aprobación (tú eres un reto y un premio).

El gato pierde el interés cuando ya tiene el cordel

Finalmente el gato consigue el anhelado cordel….. ¿seguirá jugando? ¡No! Todo lo contrario, el juguete le aburre. Antes tenía que esforzarse, pero el objeto inerte que tiene entre sus patas pierde todo su encanto. Desanimado, lo desecha y se va en busca de otro que llame su atención.

Uno de los errores más perjudiciales en la seducción es poner las cartas sobre la mesa a través de una declaración amorosa o simplemente comunicar interés de una manera demasiado obvia. Sabiendo que ya te tiene ahí comiendo de la palma de su mano perderás todo el valor e interés que habías generado, y finalmente se irá tras un chico que no se la ponga tan fácil.

Cuestión de equilibrio

El gran truco es mantener el equilibrio entre comunicar interés y ser un reto. Cuando tus intenciones son demasiado evidentes ellas tienden a mantenerte a raya y ponen todo tipo de excusas para no avanzar. El otro extremo es igualmente nocivo: hacerse el difícil puede hacer que desistan porque realmente creen que no tienen posibilidades contigo.

Deja entrever algo de interés en ella, pero hazle saber que tienes también un criterio selectivo. Esa duda entre saber si te gusta o no la atraerá hacia tu juego.

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