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El Lamebotas (Sumisión)

Hemos llegado al final de la serie de las personalidades de la seducción de David DeAngelo y para cerrar con broche de oro tenemos al Lamebotas, probablemente el más popular y, por supuesto, uno de los menos exitosos.

Más allá de las mujeres

El Lamebotas no sólo es un hombre débil y sumiso con las mujeres, sino que así se desenvuelve en prácticamente todos los contextos: en el trabajo, con los amigos, cuando sale de fiesta, etc. Le cuesta trabajo mirar a la otra persona a los ojos, casi nunca opina en contra de algo y reflexiona mucho antes de tomar una decisión. Casi nunca hace algo por su cuenta, depende demasiado del grupo.

Complaciente

Este arquetipo se caracteriza por ser un hombre que vive en función de la chica. Parece como si perdiera la capacidad de escoger y termina haciendo lo que ella quiera. En él las frases como: “No te preocupes, yo pago”, “Lo que tú quieras” o “Como tú digas mi amor” son el pan de cada día.

Muchas veces son hombres que tienen los recursos (dinero) para satisfacer cuanto capricho se le atraviesa por la cabeza a la mujer en cuestión.

¿Quién se fija en el Lamebotas?

Si está dentro de los 8 arquetipos es por algo: muchas mujeres adoran la estabilidad que les proporciona un hombre así. No sólo saben que él no es capaz de conseguir una amante (lealtad), sino que además lo pueden dominar a su completo antojo.

Las mujeres que saben lo fácil que es un hombre así terminan ennoviándose con un Lamebotas como si se tratase de un pasatiempo o una mascota temporal, pero no es raro que incluso lleguen a casarse. ¿Tipos suertudos? Sólo en apariencia, porque detrás de esta fachada se esconde una enorme frustración para ambos (revisa el arquetipo de La Malcasada).

Rasgos Predominantes

  • Lenguaje corporal débil. Contacto físico y ocular mínimo y de postura ligeramente encorvada.
  • Vestuario simple. Algunos por su cargo tienden a vestirse bien, pero es una habilidad adquirida y no un rasgo que proyecten con fortaleza.
  • Poco hablan de sí mismos y se enfocan en las otras personas.
  • Excesivamente complaciente. Prácticamente todas las decisiones reposan en la pareja y muy pocas veces se atreven a contradecirla por miedo al conflicto.
  • Toman muy pocos riesgos, prefieren todo aquello que sea sinónimo de estabilidad en los diferentes ámbitos de su vida: relaciones, trabajo, hobbies.
  • Usualmente selecciona lo mismo que la persona con la que está saliendo o el grupo al que pertenece.
  • Paga las cuentas de los restaurantes o las compras por miedo a que ella le juzgue por tacaño o le abandone por otro tipo que sí acceda a sus caprichos.

Just Livin Man!

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